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3 bases de diplomacia para el consultorio médico

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¿Un médico debe volverse "amigo" de sus colaboradores?

El médico emprendedor que en verdad desee convertirse en líder de su equipo de trabajo tiene que aprender a ser diplomático, pues si bien decir la verdad suele ser gran virtud, hacerlo de forma poco conveniente también llega a acarrear problemas.

Resulta curioso ver que en diferentes esferas de la vida hay que incitar a las personas a decir la verdad, por ejemplo en el consultorio médico en medio de una consulta con el paciente, así como con los colaboradores que pueden mostrare reacios a expresar lo que en realidad piensan. No obstante, en esta ocasión habremos de referirnos a la forma de abordar la verdad por parte del médico emprendedor, ya que de esto dependerá la respuesta que tenga de sus interlocutores.

1. ¿Sabes cómo hacer un halago?
Un halago se le puede hacer tanto a los pacientes como a los colaboradores del consultorio médico, para reconocer su avance en el tratamiento o en el trabajo de cada día, no obstante, hay quienes creen que brindar un elogio es rebajarse y prefieren abstenerse de hacerlos y, muchas veces, cuando deciden emitirlos estropean el momento al agregar información innecesaria.

Un ejemplo, quizás burdo para algunos, puede suceder en consulta con un paciente que se ha dedicado a perder peso, pues decirle “qué delgado está” puede ayudarlo a redoblar esfuerzos, mientras que agregar la frase “es que ya estaba muy obseso” resta puntos ante los ojos del interlocutor que llega a sentirlo como una obviedad que, incluso, le agrede, sino “para que estaría aquí” en consulta.

Lo mismo pasa cuando el médico trata de acercarse a sus colaboradores para ofrecer algún reconocimiento o halago, el objetivo es brindar comentarios sinceros filtrando información innecesaria.

2. Limpia la conversación para expresar opiniones y sentimientos
Como médico emprendedor se corre el riesgo de creer que la opinión propia debe ser dogma para los colaboradores, o bien, para el paciente, ya que éste está muy alejado de poseer el conocimiento del galeno, no obstante, hay que recordar que las opciones para resolver un mismo problema o enfrentar un mismo planteamiento son siempre variadas, así que, para evitar este error, conviene “limpiar” la conversación al introducir aclaraciones como “considero que”, o “en mi opinión”, por ejemplo.

3. Ayuda a las personas a entender
Cuando el médico emprendedor se dirige a sus colaboradores puede usar frases como “ponte las pilas”, lo que llega a resultar realmente ambiguo, ya que cada persona lo entenderá según sus propios referentes.

En este sentido cabría preguntarnos, “¿le diría a un pacientes ponte las pilas para que entendiera cómo llevar su tratamiento?”. La respuesta es “no”, pues necesita indicaciones precisas para saber qué hacer o cómo conducirse ante ciertas situaciones. Del mismo modo, un colaborador debe saber con precisión qué es lo que se espera de él.

Por último, cabe recordar que las expectativas no comunicadas serán siempre incumplidas, pues no es lo mismo decir “me gustaría que hubiera más pacientes” que “necesito sus propuestas para atraer nuevos pacientes”, ¿no es así?

Para tener éxito en el consultorio médico no basta decir la verdad, hay que saber comunicarla con responsabilidad y con miras hacia una mejor gestión empresarial.

Imagen: Bigstock

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