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5 actitudes que te garantizan Síndrome de Desgaste Profesional

Existen ciertas actitudes arraigadas dentro del gremio médico que indudablemente te ocasionarán Síndrome de Desgaste Profesional.
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¿Alguna vez te has preguntado por qué algunos somos más propensos a padecer el síndrome de desgaste profesional o Burnout?

No se debe únicamente a que seamos médicos con un millón de responsabilidades y horarios infernales. También influyen (en algunos casos) rasgos en nuestros perfiles psicológicos que no son los más sanos del mundo.

A veces somos extremadamente competitivos, queremos hacer todo a la perfección al primer intento, llegamos a ser algo narcisistas y demandamos el control de la situación. Constantemente fracasamos el interactuar con aquellos que nos desafían y creamos conflictos absurdos.

Al mismo tiempo contamos con rasgos envidiables y excepcionales que nos obligan a luchar, valor la vida y ser humanos con una inigualable compasión. Sin embargo… la verdad innegable es que dentro de todos nosotros existe un poco de Dr. House y ya sabemos cómo terminó dicha historia.

A continuación te comparto 5 rasgos del profesionista desgastado en estado de Burnout.

1. No cedas ni un nanometro de control

Si tu estilo consiste en siempre tener el poder y control absoluto es seguro que tendrás muchos problemas. La medicina ha cambiado y ahora el paciente debe de ser el “empoderado”, el que tiene más control y, ¡qué bueno!, pues finalmente puedes compartir la responsabilidad de su salud con ellos.

Nadie en realidad quiere vernos, no es por gusto que vienen al consultorio a tomarse un café, nuestros pacientes vienen por que tienen problemas y/o están enfermos. Ya traen su propia carga de estrés, no es aconsejable tratar de minimizar su preocupación, pues esto es una invitación abierta a la confrontación, además de doblar tu cuenta de riesgo de desgaste.

2. No te cuides

Muchos de nosotros (más del 40 por ciento) ni siquiera contamos con un médico de cabecera y el hacernos un chequeo o atender a alguna molestia médica no está ni siquiera en el radar de nuestras prioridades.

La típica consulta es de “banqueta” con algún colega que se cruce en nuestro camino.

Nadie nos entrenó para cuidarnos a nosotros mismos, y mucho menos aceptar que somos vulnerables. Buscar ayuda profesional si tienes signos de desgaste es imperativo, los colegas que tratan la psique saben lo que hacen, dales crédito. Hay una estadística que menciona que un 4 por ciento de médicos y médicas se suicidan.

3. Siempre usa tu capa de superhéroe o de Mujer Maravilla

El típico, llevas más de 24 horas de guardia y sin dormir, más cafeína que un cafetal y el jefe de servicio te pregunta si estás cansado.

Los superhéroes de cualquier género nunca lo van a admitir, el hacerlo sería un signo de debilidad, ¿no?

Les propongo lo siguiente, confrontar el hecho de que estamos exhaustos demuestra fortaleza e integridad, pues indudablemente velas por la seguridad y bienestar de tus pacientes. Ten presente cuando debes delegar y compartir responsabilidades. Todos tenemos un tope.

4. No seas pro-activo

Si nunca intentas identificar las cosas que te están desfalcando física y emocionalmente y no haces nada, no creas un plan para disminuirlos y valorar tus opciones tendrás burnout garantizado…y tal vez un infartito de paso (30 por ciento de los infartos en México ocurren antes de los 45 años con 50 por ciento de mortalidad en el primer evento).

Las dinámicas son diferentes cuando estás en práctica privada o si trabaja para alguien. En tu consultorio privado el simple hecho de estar a cargo de todo lo que tiene ver con el manejo de tu práctica, además de tus responsabilidades clínicas, hace que las líneas entre tu papel de supervisor, administrador, gerente de marketing y médico se vuelvan más tenues y desgastantes, investiga si no te fuera más rentable contratar a un administrador que haga todas estas cosas por ti y te libera tiempo para otras actividades que quieras hacer. Te volverás un mejor líder que está más al pendiente de su equipo en lugar de siempre corrigiendo.

Si trabajas para una institución o estás en la residencia, habla con tus jefes de servicio y administradores. Trabajando juntos pueden empezar a buscar modificaciones y nuevos protocolos, cosas que no te habías imaginado, ¿es posible compartir una guardia con otros colegas?, ¿pueden hacer un programa de becarios?, ¿qué hace tu tiempo más rentable para todos?, no por que “saques” el trabajo quiere decir que fuiste eficiente y mucho menos que no pudiste cometer errores de consecuencia.

5. Conviértete en ermitaño

A la miseria le encanta estar acompañada. Si estás en desgaste o Burnout, lo más probable es que sólo atraigas y te hagas rodear de gente que está igual de estresada, cansada, amargada y odia su existencia.

Si sólo conoces a tus pacientes por sus patologías y no tienes idea como se llaman o que hacen en este planeta, estás aislado.

Busca colegas y amistades que estén sanos a todos los niveles, que tengan buenos planes de vida, ve a conferencias, encuentra el tiempo para crecer como ser humano y como profesionista. Conéctate a otro nivel con tu pareja y tus hijos, observa tu vida fuera de tu entorno profesional y piensa que lo que traes a casa es contagioso. Piensa que el Burnout afecta a todos.

Recuerda que el sentirte aislado tanto en tu vida profesional como en tu vida privada aumenta los sentimientos negativos y el estrés en sí.

Buscar un balance o estar consciente que necesitamos uno es primordial para que sobrevivamos está epidemia.

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