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Ecuador formulará las medicinas del futuro con ayuda de sapos

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Biomedicina-Ecuador

Lanzan en Ecuador un proyecto de Biomedicina a largo plazo que pretende encontrar tratamientos para distintas enfermedades a través de la investigación de pequeños sapos.

El centro Jambatu, localizado en San Rafael, población aledaña a la ciudad de Quito, no sólo ofrece refugio a anfibios, ahora investigará los mecanismo químico biológicos que han permitido a los sapos desarrollar defensas contra virus, hongos y bacterias.

En su territorio, Ecuador alberga a cerca de 600 familias de ranas (546 de ellas ya identificadas) y posee aproximadamente 9 por ciento del total de especies de anfibios del mundo.

Miguel Sáenz, subsecretario de Patrimonio Natural del Ministerio de Ambiente, opina que esta es una gran oportunidad para el país, ya que puede convertirse en “punta de lanza ” para el cambio de matriz productiva de medicinas a nivel mundial, pues confía en que las secreciones de los sapos ayuden a encontrar respuestas a grandes enfermedades que azotan a la humanidad.

Por su parte, María Dolores Guarderas, coordinadora de este centro que pertece a la fundación privada Otonga, prevé que el camino será largo, pues demorará  entre 20 y 30 años obtener biomedicinas, sin embargo, “es necesario comenzar por hacer esta investigación y fortalecer la conservación de los recursos de donde provendrían las medicinas del futuro ”, aseguró a la agencia de noticias EFE.

Al respecto, Luis Coloma, director de Jambatu e investigador de la Universidad Regional Amazónica Ikiam, institución que también colaborará con este proyecto, ha asegurado que los sapos tienen “muchísimos recursos químicos de interés biomédico”, por lo cual es necesario estudiar las moléculas de pieles, sintetizarlas y someterlas a pruebas bacteriológicas en microorganismos, animales y, finalmente, en humanos.

Como parte de los ejemplos que han animado a realizar esta propuesta se encuentra el hecho de que las sustancias obtenidas de las secreciones de sapos son hasta cien veces más potentes que la morfina, pero sin efectos secundarios, aunque debido a su potencia aún no tienen aplicación en seres humanos, comentó Coloma.

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