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Médico emprendedor, aprende a fracasar con éxito

Fracasar con éxito es posible, siempre que el médico emprendedor esté dispuesto a triunfar con su establecimiento de salud…
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Las principales cualidades que distinguen al médico emprendedor son, sin duda, la perseverancia para luchar por sus objetivos; el optimismo que le permite ver el lado bueno al entorno; y el valor, siempre necesario para no temer al futuro, sin embargo, ¿te has preguntado qué harías si fracasara tu empresa de salud?

Aunque infunda temor, la posibilidad del descalabro empresarial está siempre presente, así que la primera recomendación es luchar por los objetivos planteados con más fuerzas que antes.

Si bien la idea de fracaso es relativa (pues mientras para algunos puede consistir en no haber alcanzado las primeras metas y para otros llega a presentarse en forma de bancarrota), este “fallo” no debe considerarse del todo negativo, pues se puede aprovechar, por eso hay quien habla de los “fracasos exitosos”, así que te tenemos tres consejos básicos para incorporarlos a tu filosofía de emprendedor:

1. Evita el tabú

En caso de que el médico emprendedor fracase, lo peor que puede hacer es autocompadecerse, pues lo que necesita en un momento difícil como este es pedir y recibir consejo para no cometer errores la próxima vez, así que antes de “llorar en silencio” hay que plantearse la posibilidad de hablar sobre el tema.

2. Analiza las causas

Fallar es indeseable, pero cuando ocurre hay que observar cuáles fueron las razones que llevaron a ese desenlace; analizarlas y dejar de martirizarse para entender qué fue lo que dejó de hacerse o qué nos faltó.

3. Reinicia

Cuando un niño está aprendiendo a caminar es natural que caiga y sienta necesidad de llorar, pero no deja de intentar hasta que finalmente domina su cuerpo y movimientos para poder desplazarse. De igual forma, dado que el médico recibió instrucción para ofrecer atención a pacientes y no para convertirse en empresario, tiene que seguir adelante sin importar las caídas y tropiezos hasta dominar su nicho de negocios.

Y si crees que estamos exagerando, pregúntate por ejemplo: ¿qué habría pasado con Walt Disney si hubiera renunciado a sus objetivos cuando lo despidieron de su puesto de caricaturista en un periódico porque no le veía futuro a su estilo?… una respuesta es seguro: hoy no existiría Disneylandia, ¿no lo crees?

Imagen: Bigstock

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